Examen resuelto de Lengua Castellana y Literatura II — Extraordinaria 2026
LA POBREZA EDUCADA
Más de cuatro millones de personas viven en España con menos de 644 euros al mes. Como no arman ruido ni cortan carreteras ni salen en las fotos, han aprendido a ser pobres sin molestar: la pobreza educada, esa que compra lo mínimo y para el resto hace cola en los comedores, se disculpa por existir; trae algunos tápers de casa de la abuela y no pide crédito porque ya sabe que no se lo darán.
La pobreza actual no huele, no llama la atención. Se disfraza de clase media agotada, de autónomo que si cotiza, no paga la luz, de madre que finge estabilidad para no asustar a sus hijos. En Madrid el 20% más rico gana cinco veces más que el más pobre. Mundos distintos a apenas dos calles de distancia. La desigualdad ya no escandaliza. Nos hemos acostumbrado a que haya quien no pueda calentar la casa o llenar la nevera, y cuando la indiferencia sustituye a la justicia, el sistema respira tranquilo: ha domesticado la vergüenza.
Galdós describió la miseria con paciencia de notario y compasión de vecino que sabe lo que hay en la puerta contigua. Si levantara la cabeza, reconocería estas colas discretas en la parroquia, estos pisos con la caldera apagada pero con aún un poco de orgullo. El hidalgo del Lazarillo era un señor sin pan. Hoy ese escudero regresa en forma de currito exhausto, de cuidadora que trabaja por horas, de jubilado que empieza a temblar en noviembre. Y, sin embargo, algo se salva en él: la dignidad, la que te empuja a ofrecer una silla aunque no haya nada en la mesa.
La pobreza de hoy es cortés, casi invisible. Crecemos, batimos récords, pero la desigualdad privatiza el futuro. No basta con ayudas que apenas evitan la caída. Hay que tocar lo intocable: alquileres, sueldos, fiscalidad. Si aceptamos que cuatro millones vivan con 644 euros al mes, no somos un país decente: somos quien ha educado a sus pobres para no molestar.
Espido Freire, 20 Minutos
Resuma el texto indicando el tema, la tesis y las ideas principales.
a) Han aprendido a ser pobres sin molestar: la pobreza educada. (Líneas 2-3)
b) Hoy ese escudero regresa en forma de currito exhausto, de cuidadora [...], de jubilado. (Líneas 16-17)
c) Y, sin embargo, algo se salva en él: la dignidad. (Línea 18)
d) Si aceptamos que cuatro millones vivan con 644 euros al mes. (Líneas 22-23)
Analice sintácticamente lo que aparece subrayado en el siguiente fragmento:
No pide crédito porque ya sabe que no se lo darán.
Responda a UNA de las dos preguntas siguientes:
contigua (línea 14), exhausto (línea 17)
desigualdad (línea 9), privatiza (línea 21)
TEXTO A (Fragmento de Niebla, de Miguel de Unamuno, capítulo 30)
1 […] —Es la comedia, Augusto, es la comedia que representamos ante nosotros mismos, en lo
2 que se llama el foro interno, en el tablado de la conciencia, haciendo a la vez de cómicos y de
3 espectadores. Y en la escena del dolor representamos el dolor y nos parece un desentono el que de
4 repente nos entre ganas de reír entonces. Y es cuando más ganas nos da de ello. ¡Comedia, comedia
5 el dolor! […]
6 —Bueno, y ¿qué voy a hacer yo ahora?
7 —¡Hacer... hacer... hacer! ¡Bah, ya te estás sintiendo personaje de drama o de novela!
8 ¡Contentémonos con serlo de... nivola! ¡Hacer..., hacer..., hacer! ¿Te parece que hacemos poco con
9 estar así hablando? Es la manía de la acción, es decir, de la pantomima. Dicen que pasan muchas
10 cosas en un drama cuando los actores pueden hacer muchos gestos y dar grandes pasos y fingir
11 duelos y saltar y... ¡Pantomima! ¡Pantomima! ¡Hablan demasiado!, dicen otras veces. Como si el
12 hablar no fuese hacer. En el principio fue la Palabra y por la Palabra se hizo todo. Si ahora, por
13 ejemplo, algún... nivolista oculto ahí, tras ese armario, tomase nota taquigráfica de cuanto estamos
14 aquí diciendo y lo reprodujese, es fácil que dijeran los lectores que no pasa nada, y sin embargo...
15 —¡Oh, si pudiesen verme por dentro, Víctor, te aseguro que no dirían tal cosa!
16 —¿Por dentro? ¿por dentro de quién? ¿de ti? ¿de mí? Nosotros no tenemos dentro. Cuando no
17 dirían que aquí no pasa nada es cuando pudiesen verse por dentro de sí mismos, de ellos, de los que
18 leen. El alma de un personaje de drama, de novela o de nivola no tiene más interior que el que le
19 da...
20 —Sí, su autor.
21 —No, el lector.
22 —Pues yo te aseguro, Víctor...
23 —No asegures nada y devórate. Es lo seguro.
24 —Y me devoro, me devoro. Empecé, Víctor, como una sombra, como una ficción; durante años
25 he vagado como un fantasma, como un muñeco de niebla, sin creer en mi propia existencia,
26 imaginándome ser un personaje fantástico que un oculto genio inventó para solazarse o desahogarse;
27 pero ahora, después de lo que me han hecho, después de lo que me han hecho, después de esta burla,
28 de esta ferocidad de burla, ¡ahora sí!, ¡ahora me siento, ahora me palpo, ahora no dudo de mi
29 existencia real!
Elija UNO de los textos propuestos y responda a las dos preguntas siguientes:
TEXTO B (Fragmento de Yerma, de Federico García Lorca. Acto tercero. Cuadro primero)
1 […] VIEJA 1ª.– Eres demasiado joven para oír consejo. Pero mientras esperas la gracia de Dios
2 debes ampararte en el amor de tu marido.
3 YERMA.– ¡Ay! Has puesto el dedo en la llaga más honda que tienen mis carnes.
4 DOLORES.– Tu marido es bueno.
5 YERMA.– (Se levanta.) ¡Es bueno! ¡Es bueno! ¿Y qué? Ojalá fuera malo. Pero no. Él va con sus
6 ovejas por sus caminos y cuenta el dinero por las noches. Cuando me cubre cumple con su deber,
7 pero yo le noto la cintura fría como si tuviera el cuerpo muerto, y yo, que siempre he tenido asco
8 de las mujeres calientes, quisiera ser en aquel instante como una montaña de fuego.
9 DOLORES.– ¡Yerma!
10 YERMA.– No soy una casada indecente; pero yo sé que los hijos nacen del hombre y de la mujer.
11 ¡Ay, si los pudiera tener yo sola!
12 DOLORES.– Piensa que tu marido también sufre.
13 YERMA.– No sufre. Lo que pasa es que él no ansía hijos.
14 VIEJA 1ª.– ¡No digas eso!
15 YERMA.– Se lo conozco en la mirada, y como no los ansía no me los da. No lo quiero, no lo
16 quiero y, sin embargo, es mi única salvación. Por honra y por casta. Mi única salvación.
17 VIEJA 1ª.– (Con miedo.) Pronto empezará a amanecer. Debes ir a tu casa.
18 DOLORES.– Antes de nada saldrán los rebaños y no conviene que te vean sola.
19 YERMA.– Necesitaba este desahogo. ¿Cuántas veces repito las oraciones?
20 DOLORES.– La oración del laurel dos veces, y al mediodía la oración de Santa Ana. Cuando te
21 sientas encinta me traes la fanega de trigo que me has prometido.
Elija UNO de los textos propuestos y responda a las dos preguntas siguientes:
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