
Has hecho la selectividad (PAU) en junio y el resultado no ha sido el que esperabas. Ahora tienes una decisión que tomar: ¿te presentas a la convocatoria extraordinaria de julio? En nuestra guía definitiva de la selectividad 2026 explicamos las diferencias entre ambas convocatorias. Aquí te damos un plan concreto para prepararla en pocas semanas.
¿Quién debería presentarse a la extraordinaria?
La convocatoria extraordinaria tiene sentido en varios escenarios. El más obvio: suspendiste la ordinaria y necesitas aprobar para acceder a la universidad. Pero también tiene sentido si aprobaste con una nota que no te alcanza para la carrera que quieres y crees que puedes mejorar. Puedes simular tu nota de admisión con las notas que esperas obtener en julio para ver si llegarías a la nota de corte. Recuerda que siempre se conserva tu mejor nota, así que no tienes nada que perder.
También merece la pena si te fue bien en la fase obligatoria pero la fase voluntaria te salió mal. Puedes presentarte solo a las asignaturas que quieras repetir sin examinarte de todo de nuevo. Esto te permite concentrar tu esfuerzo en una o dos materias concretas durante las semanas de preparación.
No tiene tanto sentido si el problema fue generalizado en todas las asignaturas y no tienes una base sobre la que trabajar. En ese caso, puede ser más productivo tomarte el verano para descansar y preparar la ordinaria del año siguiente con calma. Lee más sobre esta opción en la sección sobre convocatorias de la selectividad.
Recuerda
Calendario: de los resultados al examen
El margen de tiempo es ajustado pero manejable. Normalmente los resultados de la ordinaria se publican entre 7 y 10 días después de los exámenes. Desde ese momento hasta la extraordinaria suelen quedar 3-4 semanas. Consulta las fechas de la selectividad 2026 para tu comunidad autónoma y marca en el calendario cada fecha clave.
Tu cronograma debería ser algo así: días 1-2 tras conocer los resultados, análisis y decisión. Días 3-5, matrícula en la convocatoria extraordinaria (ojo con los plazos, que suelen ser muy cortos). Días 6 en adelante, preparación intensiva hasta el examen.
Es fundamental que no pierdas días indecisos. Si hay una posibilidad razonable de que te presentes, empieza a prepararte mientras decides. El plazo de matrícula no espera, y perder dos o tres días de preparación cuando solo tienes veinte es significativo.
Qué cambia respecto a la ordinaria
En lo esencial, nada. La estructura del examen es la misma, la duración es la misma, los criterios de corrección siguen el mismo esquema y la dificultad es comparable. No es un examen más fácil ni más difícil que la ordinaria.
Lo que sí cambia es el contexto. El número de estudiantes es mucho menor, así que la logística es más tranquila. El ambiente en el aula es diferente: menos nervios colectivos, grupos más pequeños. Algunos estudiantes encuentran esto más relajante; otros echan de menos la energía de grupo.
Un cambio práctico importante: al ser en julio, estudias en verano. Hace calor, tus amigos pueden estar de vacaciones y la tentación de dejarlo es mayor. Por eso necesitas un plan estructurado y, si es posible, alguien que te acompañe en el proceso. Consulta nuestros cursos de selectividad que incluyen programas específicos para la convocatoria extraordinaria.
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Plan de estudio intensivo en verano
Con 3-4 semanas de margen, tu plan tiene que ser quirúrgico. La gran ventaja que tienes ahora es que ya has hecho el examen una vez. Sabes exactamente qué te preguntaron, dónde fallaste y qué sensaciones tuviste. Eso es información valiosísima que no tenías antes de la ordinaria.
Semana 1: Analiza tus exámenes de la ordinaria pregunta por pregunta. Clasifica tus errores: ¿fueron de contenido (no sabías el tema), de ejecución (sabías pero fallaste) o de tiempo (no te dio tiempo)? Cada tipo de error tiene una solución diferente. Repasa los errores típicos de selectividad para identificar patrones.
Semanas 2-3: Si el error fue de contenido, repasa los temas concretos que fallaste y haz ejercicios específicos de esos temas. Si fue de ejecución, haz simulacros enfocándote en leer bien los enunciados y revisar antes de entregar. Si fue de tiempo, practica con cronómetro hasta que automatices la gestión del reloj. Usa los exámenes de selectividad resueltos de tu comunidad como material principal de entrenamiento. Aprovecha los recursos de preparación para la selectividad como material principal.
Última semana: Un par de simulacros completos y luego descanso. Nada de atracones de última hora. Si estudiaste con buenas técnicas de estudio durante estas semanas, tu preparación está hecha.
Estudiar en verano
Recuperarte mentalmente de la ordinaria
Si la ordinaria te fue mal, es normal sentir frustración, enfado o desmotivación. No pretendas ignorar esas emociones y ponerte a estudiar como si nada hubiera pasado. Date 2-3 días para procesarlo. Habla con tu familia, con tus amigos, desahógate. Luego, pasa página y enfócate en la extraordinaria.
Un error común es convertir la preparación de la extraordinaria en un castigo. «Como suspendí, ahora tengo que estudiar en verano.» Este enfoque genera resentimiento y baja la productividad. Reformúlalo: «Tengo una segunda oportunidad que muchos exámenes importantes no ofrecen y voy a aprovecharla.»
Si te preocupa lo que piensen los demás, recuerda que presentarse a la extraordinaria es algo completamente normal que hacen miles de estudiantes cada año. No es un indicador de capacidad ni de inteligencia. Muchas personas brillantes suspendieron la selectividad a la primera y eso no condicionó su futuro en absoluto. Lee sobre cómo gestionar la presión en nuestro artículo sobre los nervios el día del examen y qué hacer si la cosa no sale como esperas en la sección sobre convocatorias y opciones tras la selectividad.
Presentarse a la extraordinaria no es un fracaso
Hay que decirlo claro: presentarse a la convocatoria extraordinaria no es un fracaso. Es una decisión estratégica. Algunos estudiantes incluso la eligen voluntariamente, presentándose a la ordinaria para «tantear» el examen y guardando su mejor esfuerzo para julio, cuando ya conocen el formato real.
Las estadísticas muestran que muchos estudiantes mejoran significativamente su nota en la extraordinaria. Y tiene lógica: ya has hecho el examen una vez, conoces el formato en primera persona, sabes qué errores cometiste y has tenido semanas para corregirlos. Esa experiencia tiene un valor enorme que los estudiantes que solo se presentan a la ordinaria no tienen.
Si necesitas ayuda profesional para este sprint de verano, tenemos un curso de recuperación específico para la extraordinaria de julio (36 h por 285 € · 7,9 €/hora · inicio 15 de junio). Mientras decides, puedes hacer los tests gratuitos por asignatura y bloque para ver qué temas necesitas reforzar. Un profesor que conoce los exámenes de tu comunidad puede ayudarte a enfocar las pocas semanas que tienes en lo que realmente va a mover tu nota. Consulta nuestras modalidades disponibles.
Tu futuro académico no se decide en un único examen de junio. Tienes la extraordinaria, puedes repetir en convocatorias posteriores, y la universidad estará ahí cuando estés listo. Lo importante es no rendirte y tener un plan. Ya tienes el plan. Ahora ejecútalo.
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