
La selectividad 2026 (ahora llamada PAU, Prueba de Acceso a la Universidad) está a la vuelta de la esquina. Para una visión completa, consulta nuestra guía definitiva de la selectividad 2026. Si estás en 2.º de Bachillerato o vienes de un ciclo formativo, este artículo te explica paso a paso cómo prepararte.
No vamos a darte consejos genéricos. Aquí vas a encontrar un método concreto basado en lo que realmente funciona según la experiencia de cientos de alumnos. Desde la estructura del examen hasta técnicas para controlar los nervios el día D, todo está pensado para que aproveches cada hora de estudio al máximo.
Qué es la selectividad (PAU) 2026 y qué ha cambiado
La PAU 2026 es la prueba que da acceso a la universidad pública en España. Cada año se presentan más de 300.000 alumnos en toda España, y la tasa de aprobados ronda el 95%, así que las probabilidades están de tu lado. Sin embargo, aprobar y sacar la nota que necesitas para tu carrera son dos cosas muy distintas.
Desde la reforma LOMLOE, el examen ha incorporado cambios significativos respecto a convocatorias anteriores — todos ellos recogidos en nuestra guía completa sobre la selectividad 2026 —: las preguntas tienden a ser más competenciales, es decir, no basta con memorizar datos, sino que se espera que sepas aplicar el conocimiento a situaciones concretas. Esto afecta especialmente a asignaturas como Historia, Filosofía y Lengua Castellana, donde los enunciados pueden plantear análisis de fuentes reales o casos prácticos.
La prueba se divide en dos fases. La fase de acceso (obligatoria) incluye cuatro exámenes: Lengua Castellana, Lengua Extranjera (normalmente Inglés), Historia de España (o Filosofía, según comunidad) y la materia troncal de tu modalidad (Matemáticas, Matemáticas CCSS, Latín o Fundamentos del Arte). Con esta fase puedes obtener hasta un 10 que, combinado con tu nota de Bachillerato, genera una nota de acceso sobre 10.
La fase de admisión (voluntaria) te permite examinarte de hasta cuatro materias adicionales para subir nota hasta un máximo de 14. Aquí es donde se decide si entras o no en carreras con nota de corte alta. Si necesitas entender cómo se calcula todo esto, consulta nuestro artículo sobre cómo calcular tu nota de selectividad.
Un detalle que muchos alumnos desconocen: las ponderaciones de las asignaturas varían según la carrera y la universidad. Una misma asignatura puede ponderar 0,1 en una carrera y 0,2 en otra. Elegir bien las materias de la fase voluntaria puede suponer la diferencia entre entrar o quedarte fuera.
Importante
Cuándo empezar a preparar la selectividad (PAU)
La respuesta corta: cuanto antes, mejor. Pero la respuesta útil es que depende de tu situación actual, tu nivel en cada asignatura y la nota que necesitas. A continuación te damos expectativas realistas según cuándo empieces.
Si empiezas en septiembre-diciembre
Esta es la situación ideal. Tienes entre 7 y 9 meses por delante, lo que te permite avanzar al ritmo del curso sin agobios. La estrategia aquí es ir consolidando cada tema a medida que lo das en clase: después de cada unidad, busca la pregunta correspondiente en exámenes oficiales y resuélvela. Así, cuando llegue abril, ya habrás practicado la mayoría del temario en formato examen.
Si empiezas en septiembre, dedica las primeras semanas a entender la estructura del examen de tu comunidad. No te lances a estudiar sin saber qué te van a pedir. Una hora invertida en analizar modelos de examen te ahorra decenas de horas de estudio mal enfocado.
Aprovecha también este periodo para decidir qué asignaturas presentarás en la fase voluntaria. Cuanto antes lo decidas, más tiempo tendrás para prepararlas en profundidad y subir tu nota de admisión.
Si empiezas en enero-marzo
Aún tienes margen, pero necesitas disciplina. Con dos o tres horas diarias de estudio enfocado (no de estar sentado delante del libro, sino de trabajo real), puedes llegar perfectamente preparado a junio. La clave es priorizar: identifica los 3-4 temas que más se repiten en cada asignatura y domínalos antes de pasar al resto.
En este escenario es fundamental no perder tiempo con resúmenes bonitos ni esquemas elaborados. Ve directo a la práctica con exámenes reales. Si un tema no lo entiendes, busca una explicación rápida y vuelve a la práctica. El tiempo es tu recurso más escaso.
Si empiezas en abril-mayo
Quedan entre uno y tres meses. Es poco, pero no es imposible. Si solo te quedan tres meses, consulta nuestro plan específico para preparar la selectividad en 3 meses. La estrategia cambia radicalmente: ya no se trata de aprender todo, sino de maximizar la nota con el tiempo disponible. Eso implica seleccionar temas, hacer muchos exámenes y aprender a presentar bien lo que sí sabes.
En este punto, el análisis de notas de corte es crucial. Si la carrera que quieres tiene un corte de 8,5 y tu nota de Bachillerato es un 7, necesitarás una media alta en selectividad. Calcula exactamente cuánto necesitas en cada asignatura usando nuestro artículo sobre cómo calcular la nota y enfoca tu esfuerzo en las asignaturas donde puedes subir más puntos con menos esfuerzo.
El error más común: estudiar sin entrenar el examen
Saber la materia no es suficiente. Hay una diferencia enorme entre entender un tema y saber plasmarlo en un examen de selectividad con criterios de corrección específicos. Es como la diferencia entre saber las reglas del ajedrez y ganar una partida de torneo: el conocimiento es necesario, pero no suficiente sin práctica real.
Piensa en esto: dos alumnos estudian el mismo tema de Historia de España. Uno memoriza los datos y el otro, además, practica redactando el tema en 45 minutos siguiendo la estructura que piden los correctores (introducción contextual, desarrollo cronológico, conclusión). El segundo sacará fácilmente 1-2 puntos más con el mismo nivel de conocimiento. Si quieres entender por qué, lee nuestro artículo sobre la diferencia entre estudiar y entrenar.
En Matemáticas ocurre algo similar. Un alumno puede saber resolver derivadas perfectamente, pero si no practica con el formato exacto del examen de su comunidad, perderá puntos por no justificar pasos, no poner unidades o no interpretar el resultado cuando se lo piden. Los errores más comunes en Matemáticas no suelen ser de concepto, sino de presentación y procedimiento.
En Química pasa exactamente lo mismo: un alumno que sabe ajustar reacciones pero no explica el procedimiento paso a paso pierde puntos innecesariamente. Y en Física, olvidarse de poner unidades en un resultado o no hacer el diagrama de fuerzas antes de resolver puede costarte hasta un punto en un solo ejercicio. Revisa los errores típicos en Química y los errores en Física para saber exactamente qué evitar.
Dato clave
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Método de preparación: 5 pasos que funcionan
Este método no es teoría: es el sistema que usan los alumnos que consistentemente sacan las notas más altas, y que está alineado con el proceso completo de la selectividad explicado en detalle. Es también la base de nuestra metodología de entrenamiento. No requiere más horas de estudio, sino horas mejor invertidas. Cada paso se construye sobre el anterior, así que sigue el orden.
Paso 1: Conoce el examen de tu comunidad
Dedica una hora a investigar la estructura exacta de cada examen que vas a hacer: cuántas preguntas hay, si puedes elegir entre opciones (la mayoría de comunidades ofrecen opciones A y B), cuánto vale cada apartado y qué tipo de respuesta esperan. Descarga al menos tres exámenes recientes de la web de tu universidad o comunidad y lee los criterios de corrección publicados. Este paso parece obvio, pero la mayoría de alumnos llegan a mayo sin haber mirado un solo criterio de corrección.
Presta especial atención a si tu comunidad ha introducido cambios en el formato para 2026. Algunas han añadido preguntas competenciales o modificado el peso de cada bloque. Conocer estas novedades a tiempo te da ventaja sobre los alumnos que se preparan con modelos antiguos sin verificar si siguen vigentes.
Paso 2: Identifica los temas que más caen
Analiza las pruebas de los últimos cinco años y haz una tabla de frecuencias. Verás que hay temas que aparecen casi siempre y otros que salen cada tres o cuatro convocatorias. Prioriza los más frecuentes. En Historia de España, por ejemplo, suelen repetirse la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición. En Matemáticas, las derivadas y la geometría analítica son casi fijos.
Para facilitarte este análisis, consulta nuestros artículos de temario por asignatura, donde ya hemos identificado los bloques más importantes: Matemáticas, Física, Química, Biología, Historia o Economía.
Paso 3: Practica con exámenes reales desde el principio
No esperes a haber terminado el temario para empezar a hacer exámenes. En nuestro directorio de modelos de examen de selectividad tienes pruebas oficiales de todas las comunidades y asignaturas. Cada vez que termines un bloque de temas, busca las preguntas de exámenes oficiales que corresponden a ese bloque y resuélvelas en condiciones reales: con límite de tiempo, sin mirar apuntes y escribiendo la respuesta completa. Después, corrígete usando los criterios oficiales. Esta práctica distribuida es mucho más efectiva que atiborrarse de exámenes las últimas dos semanas.
Un error frecuente es practicar solo leyendo las soluciones. Leer una solución y pensar «sí, esto lo habría hecho yo» no es lo mismo que haberlo hecho. Escribe la respuesta completa, compárala con la solución oficial y anota las diferencias. Esas diferencias son exactamente los puntos que perderías en el examen real.
Paso 4: Aprende a escribir como puntúa el corrector
Los correctores de selectividad no te puntúan por lo que sabes, sino por lo que demuestras en el papel. Cada examen tiene una rúbrica específica que asigna puntos a elementos concretos. Si no los incluyes, no los cobras, por mucho que «sepas» la respuesta.
En ciencias: planteamiento completo antes de calcular, unidades en cada resultado, pasos justificados y respuesta final destacada. Un resultado numérico correcto sin procedimiento suele valer la mitad o menos. En humanidades: estructura clara con introducción-desarrollo-conclusión, argumentación ordenada, vocabulario específico de la materia y referencias concretas (fechas, autores, obras). Para Lengua, dominar el comentario de texto y el texto argumentativo es imprescindible.
Paso 5: Haz simulacros completos las últimas semanas
Al menos dos tardes por semana durante el último mes, siéntate a hacer un examen completo en el tiempo exacto del examen real. Simula las condiciones reales: sin móvil, sin pausas, con reloj visible. Después de cada simulacro, corrígete y anota los errores en un cuaderno de errores. Lee más sobre cómo sacarles el máximo partido en nuestro artículo sobre simulacros de selectividad.
El cuaderno de errores es una herramienta infravalorada. Cada vez que pierdas puntos en un simulacro, anota: la asignatura, el tipo de error (concepto, procedimiento, presentación, gestión del tiempo) y cómo evitarlo. Antes de cada nuevo simulacro, repasa las últimas entradas. Verás cómo los errores recurrentes desaparecen en pocas semanas.
Cómo organizar el estudio por asignaturas
No todas las asignaturas se preparan igual. El error de muchos alumnos es aplicar el mismo método a todas: leer, subrayar, resumir, memorizar. Cada tipo de asignatura requiere un enfoque diferente.
Asignaturas de ciencias (Matemáticas, Física, Química, Biología)
La proporción ideal es 30% teoría y 70% práctica. No tiene sentido leer el tema de derivadas tres veces si no has hecho al menos veinte ejercicios variados. Usa ejercicios de exámenes oficiales desde el principio y clasifícalos por tipo. En Física, por ejemplo, agrupa los problemas por bloques (cinemática, dinámica, ondas, óptica) y asegúrate de dominar al menos un problema tipo de cada bloque. Revisa los errores más frecuentes en Física y los errores en Química para no caer en ellos.
Un truco que funciona: después de resolver un problema, explícalo en voz alta como si se lo enseñaras a un compañero. Si no puedes explicar cada paso con claridad, es que no lo dominas de verdad.
Asignaturas de humanidades (Historia, Filosofía, Lengua)
Requieren estructura además de memorización. Para Historia, practica redactando temas completos con límite de tiempo (45-50 minutos por tema). Usa un esquema fijo: contexto, causas, desarrollo, consecuencias. Para Filosofía, domina la comparación entre autores y la relación de textos con su contexto histórico. En Lengua, la clave está en la parte práctica: análisis sintáctico, comentario de texto y producción escrita consumen la mayor parte de la nota.
La memorización funciona mejor con repetición espaciada: repasa cada tema a los 3 días, a la semana y al mes. Cada repaso debe ser activo (intentar recordar sin mirar) y no pasivo (releer).
Asignaturas mixtas (Economía, Dibujo Técnico, Idiomas)
Economía combina teoría (definiciones, conceptos) con práctica (problemas de contabilidad, cálculo de PIB). Dedica sesiones alternas a cada parte. Dibujo Técnico es pura práctica: necesitas velocidad y precisión, así que haz al menos un ejercicio completo cada día las últimas semanas. Los idiomas se preparan mejor con práctica diaria breve (30 minutos) que con sesiones largas esporádicas. Consulta el temario de Economía para saber qué priorizar.
Si dudas sobre qué asignaturas elegir para la fase voluntaria, recuerda que lo importante no es cuál te gusta más, sino cuál pondera mejor para la carrera que quieres. Lee nuestro artículo sobre cómo mejorar la nota con la fase voluntaria y las asignaturas de la fase voluntaria para tomar la mejor decisión.
Gestión del estrés y los nervios
Los nervios antes de la selectividad son normales y, en dosis moderadas, incluso útiles: mantienen tu nivel de alerta. El problema aparece cuando la ansiedad te bloquea, te impide dormir o te hace rendir por debajo de tu nivel real. La buena noticia es que el estrés se gestiona con preparación y con hábitos concretos.
Cuando has hecho 20 simulacros en condiciones reales, el examen ya no te sorprende. Tu cerebro reconoce la situación como familiar y la respuesta de estrés se reduce automáticamente. Por eso insistimos tanto en los simulacros: no solo mejoran tu rendimiento académico, sino que son la mejor herramienta contra la ansiedad.
Rutina, ejercicio y sueño
Mantén un horario de estudio estable (las mismas horas cada día) para que tu cuerpo y tu mente se acostumbren al ritmo. Haz ejercicio físico al menos 30 minutos al día: caminar, correr, nadar o cualquier actividad que te guste. El ejercicio reduce el cortisol (hormona del estrés) y mejora la concentración. Duerme entre 7 y 8 horas cada noche, especialmente la semana antes del examen. Estudiar de madrugada sacrificando sueño es contraproducente: el cerebro consolida la memoria durante el sueño profundo.
El día del examen
Llega con tiempo, lleva todo el material preparado desde la noche anterior y no repases en la puerta del aula (solo genera más nervios). Si notas que te bloqueas durante el examen, para 30 segundos, cierra los ojos y haz 4-5 respiraciones profundas (inhala 4 segundos, mantén 4, exhala 6). Esta técnica activa el sistema nervioso parasimpático y reduce la ansiedad casi inmediatamente. Lee más consejos prácticos en nuestro artículo sobre el día del examen de selectividad.
La semana antes del examen, no intentes aprender nada nuevo. Solo repasa lo que ya sabes. Tu objetivo es llegar descansado, confiado y con la sensación de que ya has hecho ese examen muchas veces antes.
¿Merece la pena una academia para preparar la selectividad (PAU)?
Cuándo sí merece la pena
Una academia aporta valor real cuando te cuesta organizarte solo, necesitas una nota alta para una carrera competitiva, o tienes lagunas importantes en asignaturas clave. En esos casos, tener un profesor que te guíe, te corrija y te obligue a mantener un ritmo puede suponer la diferencia entre un 6 y un 8. Consulta nuestros cursos de preparación para selectividad para ver cómo trabajamos.
Qué buscar en una academia
No todas las academias son iguales. Lo que debes buscar es una academia que te entrene para el examen con modelos reales y criterios de corrección, no una que simplemente repita las clases del instituto. Pregunta si hacen simulacros, si corrigen con criterios oficiales y si adaptan la preparación a tu comunidad autónoma. Compara también las distintas modalidades de preparación (online, presencial, intensiva) para elegir la que mejor se adapte a tu situación. Desconfía de academias que prometen resultados sin especificar su método. Lee nuestro análisis detallado sobre por qué elegir una academia de selectividad y cuánto cuesta la preparación.
Cuándo puedes prepararte solo
Si eres un alumno organizado, con buenas notas en Bachillerato y sin necesidad de nota de corte alta, probablemente puedas prepararte por tu cuenta con exámenes oficiales y los recursos que ya tienes. No pagues por algo que puedes hacer solo si tienes la disciplina suficiente.
Un caso especial es el de los alumnos que vienen de ciclos formativos de grado superior. Si ya tienes acceso a la universidad pero quieres mejorar nota mediante la fase voluntaria de la PAU, una academia puede ayudarte a preparar asignaturas que hace tiempo que no tocas. En este perfil, la inversión suele merecer la pena porque partes de cero en materias específicas.
Resumen: tu plan de acción
Ahora mismo: busca los exámenes de tu comunidad de los últimos 5 años. Descarga los enunciados y los criterios de corrección. Haz una tabla con los temas que más se repiten en cada asignatura.
Cada semana: estudia los temas prioritarios combinando teoría breve con mucha práctica. Alterna asignaturas para no saturarte: un día ciencias, otro día letras. Dedica al menos una sesión semanal a resolver preguntas de exámenes oficiales.
Último mes: simulacros completos dos veces por semana. Cronometrados. Sin apuntes. Corrígete con los criterios oficiales y anota cada error en un cuaderno de errores que repases antes de cada nuevo simulacro.
Última semana: solo repaso. Nada nuevo. Descanso, confianza y material preparado. Repasa tu cuaderno de errores, haz ejercicio ligero y acuéstate temprano. Si quieres saber qué esperar exactamente, consulta las fechas de la selectividad 2026.
Después del examen: si no estás satisfecho con tu resultado, no te hundas. Puedes presentarte a la convocatoria extraordinaria de julio, repetir selectividad para subir nota o explorar carreras según tu nota de selectividad. Siempre hay opciones.
Recursos para tu selectividad PAU
selectividad.academy
Academia líder en selectividad PAU online
Guía definitiva PAU 2026
Todo sobre la PAU: fechas, estructura y consejos
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