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Temario Química selectividad (PAU) 2026: completo

Temario Química selectividad (PAU) 2026: completo

Si te presentas a Química en la selectividad (PAU) 2026, necesitas saber exactamente qué entra, cómo se puntúa y dónde concentrar tus horas de estudio. No basta con «repasar el libro»: el examen de Química tiene un formato muy concreto y los correctores aplican criterios de corrección estrictos. Para una visión general de toda la prueba, consulta nuestra guía definitiva de la selectividad 2026. En este artículo nos centramos exclusivamente en la asignatura de Química.

Nuevo: Consulta el temario interactivo de Química con frecuencia real en exámenes PAU y conexión directa a exámenes resueltos.

Química es una de las asignaturas más elegidas en la fase voluntaria de la selectividad, porque pondera x0,2 en carreras de ciencias de la salud, ingenierías químicas y ciencias experimentales. Esto significa que cada punto que subas en Química puede equivaler a 0,2 puntos extra en tu nota de admisión. Merece la pena invertir tiempo en prepararla bien.

El temario oficial

El temario de Química para la PAU se organiza en siete bloques, establecidos por el currículo de 2.º de Bachillerato (LOMLOE). Aunque cada comunidad autónoma puede matizar ligeramente el formato del examen, los contenidos evaluables son comunes en todo el territorio. A continuación, desglosamos cada bloque con lo que realmente se pregunta en el examen.

Es importante tener claro que no todos los bloques pesan lo mismo ni se preguntan de la misma forma. Algunos generan problemas numéricos extensos (equilibrio, ácido-base, redox), mientras que otros se preguntan como cuestiones teóricas cortas (estructura atómica, enlace). Si quieres entender cómo funciona la selectividad paso a paso, eso te ayudará a dosificar el estudio desde el principio.

Bloque 1: Estructura atómica y tabla periódica

Este bloque incluye modelos atómicos (desde Thomson hasta el modelo cuántico), números cuánticos, configuración electrónica y propiedades periódicas (radio atómico, energía de ionización, afinidad electrónica, electronegatividad). En la PAU suele aparecer como pregunta teórica corta: te piden justificar por qué un elemento tiene mayor radio que otro, o escribir la configuración electrónica de un ion y deducir su posición en la tabla periódica. Raramente supera 1 punto, pero es una pregunta «regalada» si dominas la configuración electrónica.

Bloque 2: Enlace químico

Abarca los tres tipos de enlace (iónico, covalente, metálico), las estructuras de Lewis, la teoría VSEPR para predecir geometría molecular y las fuerzas intermoleculares (Van der Waals, puentes de hidrógeno). En el examen se pide frecuentemente dibujar la estructura de Lewis de una molécula, predecir su geometría y justificar si es polar o apolar. También pueden preguntar por qué una sustancia tiene un punto de ebullición mayor que otra, lo que exige dominar las fuerzas intermoleculares. Es un bloque mixto: parte teórica (justificaciones) y parte práctica (dibujos y predicciones).

Bloque 3: Termodinámica química

Entalpía de reacción, ley de Hess, entropía, energía libre de Gibbs y espontaneidad. Los problemas típicos piden calcular la entalpía de una reacción a partir de entalpías de formación o mediante la ley de Hess, y luego determinar si la reacción es espontánea a cierta temperatura usando ΔG = ΔH − TΔS. Suele valer entre 1 y 2 puntos. El error más habitual es confundir los signos o no convertir las unidades de kJ a J al trabajar con la entropía.

Bloque 4: Equilibrio químico

Constante de equilibrio (Kc y Kp), grado de disociación, relación entre Kc y Kp, y el principio de Le Chatelier. Este es uno de los bloques más preguntados. Los problemas piden calcular concentraciones en el equilibrio a partir de datos iniciales y la Kc, o predecir cómo se desplaza el equilibrio al cambiar presión, temperatura o concentración. Es un bloque fundamentalmente práctico, con cálculos numéricos que requieren plantear bien la tabla ICE (Inicio, Cambio, Equilibrio).

Bloque 5: Ácido-base

Teoría de Brønsted-Lowry, pH y pOH, constantes de acidez (Ka) y basicidad (Kb), hidrólisis de sales y valoraciones ácido-base. En la PAU es habitual que aparezca un problema de cálculo de pH de un ácido débil o de una disolución tras una hidrólisis. También pueden pedir interpretar una curva de valoración o calcular el volumen necesario para neutralizar una disolución. Junto con el equilibrio químico, es el bloque que más puntos aporta al examen.

Bloque 6: Electroquímica (Redox)

Reacciones de oxidación-reducción, ajuste por el método del ion-electrón, pilas galvánicas, potenciales estándar de reducción, espontaneidad de reacciones redox y electrolisis. El examen suele incluir un problema donde debes ajustar una reacción redox en medio ácido o básico, calcular la fem de una pila y determinar si es espontánea. La electrolisis aparece con menos frecuencia, pero cuando lo hace, pide aplicar las leyes de Faraday. Es un bloque muy sistemático: si dominas el método de ajuste, los puntos son bastante asequibles.

Bloque 7: Química orgánica

Formulación y nomenclatura IUPAC, isomería (estructural y estereoisomería), tipos de reacciones orgánicas (sustitución, adición, eliminación, condensación) y polímeros. En la PAU se suele pedir nombrar o formular compuestos orgánicos y, en algunos modelos de examen, identificar isómeros o escribir el producto de una reacción. Es un bloque mayoritariamente teórico, pero no por ello fácil: los alumnos que no practican formulación orgánica pierden puntos con frecuencia. Consulta también las fechas de la selectividad 2026 para saber cuánto tiempo te queda para preparar cada bloque.

Qué cae más

No todos los bloques tienen el mismo peso en el examen. Analizar los exámenes de convocatorias anteriores (2020-2025) revela un patrón claro en la distribución de puntos. Aunque cada comunidad autónoma tiene su propio modelo de examen, las tendencias son consistentes en todo el territorio.

El examen típico de Química consta de dos opciones (A y B), cada una con 4-5 preguntas que suman 10 puntos. El alumno elige una opción completa. Dentro de cada opción, suele haber 2-3 problemas numéricos (que aportan 5-7 puntos) y 1-2 cuestiones teóricas (que aportan 3-5 puntos). Saber qué bloques generan los problemas numéricos es clave para priorizar.

Estrategia de priorización

Equilibrio químico, ácido-base y redox representan entre el 50% y el 70% del examen en la mayoría de comunidades. Domínalos primero y asegura la base de tu nota antes de dedicar horas a los bloques menos frecuentes.

Equilibrio químico aparece prácticamente en todas las convocatorias y suele aportar entre 2 y 3 puntos sobre 10. Es el bloque con mayor peso medio. Ácido-base compite en frecuencia con el equilibrio y aporta también entre 1,5 y 2,5 puntos. Redox aparece en más del 80% de los exámenes, normalmente como un problema de ajuste + pila o ajuste + electrolisis, con un valor de 2 puntos. Estos tres bloques juntos son tu zona de máximo rendimiento.

Termodinámica aparece en aproximadamente el 60-70% de las convocatorias, generalmente como un problema de 1,5-2 puntos. Estructura atómica y enlace se preguntan como cuestiones teóricas cortas (0,5-1,5 puntos), y aparecen con frecuencia pero aportan menos puntos por pregunta. Química orgánica varía mucho según la comunidad: en algunas (como Madrid o Cataluña) aparece casi siempre con 1-2 puntos de formulación; en otras es menos frecuente.

La estrategia óptima es dedicar el 60% de tu tiempo de estudio a equilibrio, ácido-base y redox. Luego un 20% a termodinámica y orgánica. Y el 20% restante a estructura atómica y enlace, que son más teóricos y se repasan más rápido. Tener clara la estructura completa de la PAU te ayuda a entender por qué esta distribución es tan importante. Si quieres entender cómo cada punto en Química afecta a tu nota global, revisa cómo calcular tu nota de selectividad y las ponderaciones por carrera.

Una observación importante: los bloques que más puntúan son también los más «entrenables». Equilibrio, ácido-base y redox siguen patrones de resolución repetitivos. Una vez que interiorizas el método (plantear la tabla ICE, identificar el tipo de problema ácido-base, ajustar por ion-electrón), resolver un problema nuevo es cuestión de aplicar el mismo esquema con datos diferentes. Esto hace que la inversión de tiempo sea muy rentable en términos de puntos.

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Errores frecuentes que restan puntos

Los correctores de la PAU siguen criterios de corrección muy detallados, con puntuaciones parciales asignadas a cada paso del problema. Hay errores que no solo te quitan el punto de esa pregunta, sino que pueden arrastrarse y anular apartados enteros. Conocerlos de antemano te da una ventaja real: evitar un solo error frecuente puede suponer medio punto o más. Para un análisis aún más detallado, lee los errores más frecuentes en Química.

1. No ajustar las ecuaciones químicas

Si la reacción no está ajustada, todos los cálculos estequiométricos posteriores estarán mal. El corrector penaliza el ajuste incorrecto y, además, no puede dar por buenos los resultados que se derivan de él. Acostúmbrate a ajustar siempre antes de empezar cualquier cálculo, y compruébalo contando átomos a ambos lados.

2. No indicar los estados de agregación

Escribir NaCl en lugar de NaCl(s) o H₂O en lugar de H₂O(l) parece un detalle menor, pero los criterios de corrección suelen restar 0,1-0,25 puntos por omitirlos. En termodinámica es especialmente importante porque la entalpía depende del estado de agregación. Hazlo por sistema en todas las ecuaciones.

3. Errores de unidades y conversiones

Mezclar kJ con J, litros con mililitros, o no convertir la temperatura a kelvin al aplicar ΔG = ΔH − TΔS son errores que invalidan el resultado numérico completo. El corrector no puede dar puntos parciales si el resultado final está mal por un factor de 1000. Subraya las unidades en cada paso intermedio.

4. No justificar las respuestas teóricas

Cuando te preguntan «justifique por qué el punto de ebullición de X es mayor que el de Y», no basta con decir «porque tiene puentes de hidrógeno». Debes explicar qué son los puentes de hidrógeno, por qué se forman en esa molécula y no en la otra, y cómo eso afecta a la energía necesaria para pasar a fase gas. Las preguntas teóricas de 1 punto suelen tener 3-4 ítems en el criterio de corrección.

5. Confundir Ka, Kb y Kw en ácido-base

Un error clásico es usar Ka cuando deberías usar Kb (por ejemplo, al calcular el pH de una sal que proviene de un ácido fuerte y una base débil, necesitas la Kb del ion que se hidroliza, no la Ka). Otro error frecuente es olvidar que Ka · Kb = Kw solo para un par conjugado. Practica con problemas variados de hidrólisis para interiorizar cuándo usar cada constante.

6. Plantear mal la tabla ICE en equilibrio

La tabla ICE (Inicio, Cambio, Equilibrio) es la herramienta central del bloque de equilibrio, pero muchos alumnos cometen errores al definir el cambio: olvidan los coeficientes estequiométricos, ponen el signo contrario, o confunden moles con concentraciones. Si trabajas con Kc, todo debe estar en mol/L; si trabajas con Kp, en atmósferas. Revisa siempre que las unidades de tu resultado tengan sentido físico.

Ojo con las aproximaciones

En problemas de ácidos débiles, muchos alumnos simplifican la ecuación de segundo grado asumiendo que «x es despreciable frente a C₀». Si no verificas que x es menor del 5% de la concentración inicial, el corrector puede restar puntos aunque el resultado numérico sea similar.

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Cómo estudiar Química para la PAU

Química es una asignatura donde la práctica supera con mucho a la memorización. Comprender los conceptos es necesario, pero la nota la consigues resolviendo problemas. Como explicamos en nuestra guía completa sobre la selectividad, y aplicamos en nuestra metodología de entrenamiento, la proporción ideal es 20-30% de tiempo en teoría y 70-80% en resolución de ejercicios, especialmente de exámenes oficiales de años anteriores. Puedes encontrar exámenes resueltos en nuestra recopilación de exámenes de selectividad resueltos.

Un error que cometen muchos estudiantes es dedicar el mismo tiempo a todos los bloques. Química no es una asignatura donde haya que «sabérselo todo al mismo nivel». Hay bloques que aportan más puntos y que, además, son más predecibles. Centrarte en ellos primero te garantiza una base de nota sólida antes de afinar los detalles.

Fase 1: Construir la base (semanas 1-2 del último mes)

Dedica las dos primeras semanas a repasar la teoría de los bloques prioritarios: equilibrio químico, ácido-base y redox. No te limites a leer los apuntes; haz resúmenes propios con las fórmulas clave, las condiciones de aplicación y un ejemplo resuelto de cada tipo de problema. Al final de cada sesión de teoría, resuelve al menos 3-4 problemas del bloque que acabas de repasar. Si un concepto no te queda claro, no avances: búscalo en otro recurso o pregunta a tu profesor.

En paralelo, dedica 2-3 sesiones cortas (30-40 minutos) a repasar formulación orgánica. Haz fichas con los grupos funcionales y practica nombrando y formulando 10 compuestos al día. La formulación es memoria muscular: cuanto más repitas, más rápido irás en el examen.

Fase 2: Resolver exámenes completos (semanas 3-4)

A partir de la tercera semana, haz un examen oficial completo cada dos días, cronometrando 90 minutos. Puedes encontrar los de tu comunidad en nuestro directorio de exámenes de Química de selectividad. Corrige con los criterios oficiales de corrección, no con tus propias soluciones. Los criterios te dicen exactamente qué apartados puntúan y cuánto, lo que te enseña a distribuir tu tiempo y a no dejar respuestas a medias.

Lleva un registro de los errores que cometes en un cuaderno o documento aparte. Si ves que fallas siempre en el mismo tipo de problema (por ejemplo, hidrólisis de sales), vuelve a la teoría de ese punto específico y haz 5-6 problemas adicionales hasta que lo domines. No te engañes pasando al siguiente tema si uno no está consolidado. Este registro de errores será tu herramienta de repaso más valiosa los últimos días antes del examen.

Los últimos 3-4 días antes del examen, no aprendas nada nuevo. Repasa tus resúmenes, revisa tu lista de errores frecuentes y haz un par de exámenes más sin reloj para ganar confianza. Si necesitas más orientación sobre cómo organizar tu estudio global, consulta cómo preparar la selectividad en 3 meses y la diferencia entre estudiar y entrenar selectividad.

Cuántos exámenes resolver

Como mínimo, deberías resolver 8-10 exámenes completos antes de presentarte. Los primeros 3-4 puedes hacerlos sin cronómetro, consultando apuntes si te atascas, para familiarizarte con el formato. Los últimos 4-6 deben ser cronometrados y en condiciones de examen: 90 minutos, sin apuntes, bolígrafo y calculadora. Si puedes, haz exámenes de diferentes comunidades autónomas para ver más variedad de enunciados.

Consejos para el día del examen

Lee todas las opciones antes de elegir una. Calcula mentalmente cuántos minutos puedes dedicar a cada pregunta según su puntuación. Escribe siempre las ecuaciones ajustadas y con estados de agregación antes de empezar los cálculos. Si un problema se atasca, pasa al siguiente y vuelve después. Y no olvides repasar los últimos 10 minutos: busca errores de unidades, signos y ajuste.

Si quieres prepararte con especialistas que conocen los criterios de corrección y te entrenan con simulacros reales, echa un vistazo a nuestro curso de Química para selectividad. También puede resultarte útil saber cómo afrontar el día del examen para gestionar nervios y tiempo.

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