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Temario Historia selectividad (PAU) 2026: completo

Temario Historia selectividad (PAU) 2026: completo

El examen de Historia de España es uno de los más extensos de la selectividad (PAU), pero tiene patrones muy claros que puedes aprovechar. A diferencia de asignaturas como Matemáticas o Economía, aquí no hay fórmulas ni ejercicios numéricos: lo que se evalúa es tu capacidad de explicar procesos históricos con rigor, cronología y vocabulario adecuado. Para una visión general, consulta nuestra guía definitiva de la selectividad 2026.

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La buena noticia es que los temas que más caen se repiten año tras año. Si priorizas bien, puedes cubrir lo esencial en menos tiempo del que piensas. Historia de España es obligatoria en la fase general — como se explica en nuestra guía completa sobre la selectividad —, así que todos los estudiantes la hacen independientemente de su rama de bachillerato. Si quieres saber cuánto pesa tu nota de Historia en la nota final, calcula tu nota estimada con nuestra herramienta.

Los bloques del temario

Bloque 1: Crisis del Antiguo Régimen y revolución liberal (finales s. XVIII – primer tercio s. XIX)

Este bloque abarca el final del absolutismo en España y los primeros intentos de construir un Estado liberal. Los temas clave son: la Guerra de la Independencia contra Napoleón (1808-1814), las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812 (la primera constitución liberal española), el reinado de Fernando VII (con sus fases absolutista y liberal) y el inicio de las guerras carlistas.

En el examen suele aparecer como pregunta de contextualización o como fuente histórica (por ejemplo, un fragmento de la Constitución de 1812). Rara vez es el tema principal del desarrollo largo, pero conviene tener claras las fechas y los conceptos: qué significó el paso del Antiguo Régimen al liberalismo, por qué fue un proceso conflictivo y qué papel jugaron las distintas facciones (liberales, absolutistas, carlistas).

Conceptos clave que debes dominar de este bloque: soberanía nacional frente a soberanía real, el significado de «constitución» en el contexto de principios del XIX, y las diferencias entre liberales moderados y exaltados (progresistas). Son definiciones que aparecen en preguntas cortas con frecuencia.

Bloque 2: Construcción del Estado liberal y Restauración (1833-1902)

Incluye el reinado de Isabel II (con las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, el bipartidismo moderados-progresistas), el Sexenio Democrático (1868-1874, con la revolución Gloriosa, la monarquía de Amadeo I y la Primera República), y el sistema de la Restauración canovista (turno de partidos, caciquismo, crisis del 98 con la pérdida de Cuba, Filipinas y Puerto Rico).

Es un bloque extenso pero con temas muy definidos. La crisis del 98 y el sistema canovista son los que más aparecen en exámenes de este período. Para el desarrollo, debes saber explicar cómo funcionaba el turno de partidos, qué era el caciquismo y por qué el sistema entró en crisis. Para fuentes, pueden ponerte un texto de regeneracionistas como Joaquín Costa o un fragmento sobre la Constitución de 1876.

Presta especial atención a las desamortizaciones (Mendizábal y Madoz): qué eran, a quién beneficiaron y qué consecuencias tuvieron para el campo español. Es un concepto que aparece con frecuencia en preguntas cortas y que muchos estudiantes confunden o explican de forma imprecisa.

Bloque 3: De la crisis de la Restauración a la Guerra Civil (1902-1939)

Este es uno de los bloques más importantes del examen. Incluye la crisis del sistema de la Restauración (movimiento obrero, crisis de 1917, desastre de Annual), la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), la Segunda República (1931-1936, con sus tres bienios) y la Guerra Civil española (1936-1939).

La Segunda República es uno de los temas estrella: debes conocer las reformas del bienio reformista (agraria, educativa, militar, religiosa), la reacción del bienio conservador, y el Frente Popular. De la Guerra Civil necesitas dominar las causas, los bandos, la internacionalización del conflicto (la intervención de Alemania e Italia apoyando a Franco, la URSS y las Brigadas Internacionales apoyando a la República, y la política de no-intervención de Francia y Reino Unido), las fases militares y las consecuencias.

Este bloque puede aparecer tanto como desarrollo completo como en preguntas de fuentes (carteles de propaganda, discursos, fragmentos constitucionales). Es también el bloque donde más se valora que entiendas la complejidad: la República no fracasó por una sola causa, y la Guerra Civil no se explica sin entender las tensiones sociales, económicas e ideológicas previas.

Bloque 4: Franquismo (1939-1975)

Otro de los temas más preguntados. Se divide en etapas que debes distinguir claramente: la posguerra y autarquía (1939-1959), caracterizada por el aislamiento internacional, la represión y las cartillas de racionamiento; el desarrollismo (1959-1973), con el Plan de Estabilización, los Planes de Desarrollo, la emigración y el crecimiento económico; y la crisis final del régimen (1973-1975), con la crisis del petróleo, el asesinato de Carrero Blanco y la agonía del franquismo.

En el examen debes saber explicar la evolución del régimen: cómo pasó del aislamiento a la apertura económica, qué papel jugaron los tecnócratas del Opus Dei, cómo surgió la oposición (movimiento obrero, universidades, nacionalismos periféricos) y por qué el régimen no sobrevivió a Franco. Pueden ponerte textos como discursos de Franco, fragmentos de la Ley de Principios del Movimiento Nacional o textos de la oposición.

Bloque 5: Transición y democracia (1975-actualidad)

Abarca desde la muerte de Franco hasta la consolidación democrática. Los temas clave son: el papel de Juan Carlos I y Adolfo Suárez, la Ley para la Reforma Política (1977), las primeras elecciones democráticas, la Constitución de 1978 (con su estructura: monarquía parlamentaria, Estado de las autonomías, derechos fundamentales), el intento de golpe de Estado del 23-F (1981) y la integración en la Comunidad Económica Europea (1986).

La Transición es el tercer tema estrella del examen junto con la República/Guerra Civil y el Franquismo. Es un tema agradecido porque es relativamente reciente y la secuencia de hechos es lógica. Lo que más valora el corrector es que expliques la Transición como un proceso negociado (no una ruptura) y que sepas relacionar la Constitución del 78 con el modelo de Estado actual. Pueden ponerte como fuente un artículo de la Constitución o un texto sobre los Pactos de la Moncloa.

También es importante que conozcas los gobiernos democráticos posteriores: la etapa de UCD, la llegada del PSOE de Felipe González al poder en 1982, la entrada en la OTAN y la CEE (1986). Aunque es menos frecuente como tema de desarrollo, puede aparecer en preguntas cortas o como parte del contexto de una fuente.

Qué cae más

Temas estrella

Segunda República + Guerra Civil, Franquismo y Transición democrática son los temas que más se repiten año tras año. Domínalos primero y tendrás cubierta la mayor parte del examen. El siglo XIX aparece menos como tema principal, pero sí en preguntas cortas.

Si analizamos los exámenes de las últimas convocatorias en distintas comunidades, el patrón es muy claro. Los temas del siglo XX (bloques 3, 4 y 5) concentran entre el 70% y el 80% de las preguntas. No es casualidad: son los períodos más relevantes para entender la España actual, los que generan preguntas más ricas en matices y los que mejor se prestan tanto a desarrollo largo como a análisis de fuentes.

La Segunda República y la Guerra Civil son los temas que más aparecen como pregunta de desarrollo. El corrector espera un relato estructurado: causas, desarrollo (por fases o bienios) y consecuencias. Si dominas este tema a fondo, con fechas concretas y vocabulario preciso (bienio reformista, CEDA, Frente Popular, no-intervención, Brigadas Internacionales), tienes una base muy sólida.

En concreto, es muy habitual que se pida desarrollar la Segunda República completa (1931-1936) o bien la Guerra Civil centrada en sus causas y bandos. Menos frecuente, pero posible, es que te pidan solo un bienio concreto o que te centren en un aspecto (por ejemplo, las reformas del bienio reformista). Prepárate para todas las variantes: si dominas el tema completo, cualquier recorte es fácil de adaptar.

El Franquismo es el segundo tema más frecuente, y tiene la ventaja de que se puede estructurar de forma muy clara por etapas. Los correctores valoran especialmente que distingas las fases del régimen y que expliques la evolución económica y social, no solo la política. Muchos estudiantes se centran en la represión y olvidan explicar el desarrollismo, la emigración a Europa, el crecimiento del turismo o la oposición al régimen en sus distintas formas (movimiento obrero, universidades, nacionalismos).

La Transición aparece muy frecuentemente y es un tema que suele caer bien a los estudiantes porque la secuencia de hechos es relativamente corta y lógica. El riesgo es quedarse en lo superficial: el corrector quiere que expliques por qué fue un proceso de reforma pactada, qué papel jugaron las fuerzas políticas y sociales, y qué significó la Constitución del 78.

Un dato útil que también destacamos en la estructura de la PAU explicada en detalle: en muchas comunidades, el examen ofrece dos opciones (A y B) y el alumno elige una. Normalmente, una opción cubre temas del siglo XIX o principios del XX y la otra se centra en el franquismo o la transición. Esto significa que, si dominas bien los tres temas estrella, casi siempre tendrás una opción que te favorece.

Si vas justo de tiempo y no puedes estudiar todo, prioriza en este orden: República y Guerra Civil → Franquismo → Transición → Restauración y crisis del 98 → siglo XIX temprano. Para más estrategias sobre cómo priorizar, consulta nuestro artículo sobre cómo preparar la selectividad en 3 meses.

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Formato del examen

La pregunta de desarrollo (tema largo)

Es la parte que más pesa en el examen (suele valer entre 4 y 5 puntos dependiendo de la comunidad). Te dan un tema amplio (por ejemplo, «La Segunda República: reformas y conflictos del bienio reformista») y debes redactar un ensayo estructurado de entre una y dos caras de folio. El corrector espera una introducción breve que contextualice, un desarrollo cronológico o temático con hechos concretos y fechas, y una conclusión con las consecuencias.

El error más común es escribir todo lo que sabes sin estructura. No se trata de soltar datos: se trata de construir un relato argumentado. Usa párrafos diferenciados, transiciones lógicas («como consecuencia de...», «a partir de 1933...», «esto provocó que...») y demuestra que entiendes la causalidad, no solo la cronología.

Un buen desarrollo tiene esta estructura: un párrafo introductorio que sitúe el tema en el tiempo y explique brevemente qué vas a tratar; 3-5 párrafos de desarrollo donde expongas los hechos en orden cronológico, con fechas y nombres concretos; y un párrafo final de conclusión con las consecuencias principales. Si sigues esta estructura, el corrector ya ve que sabes organizar la información.

El corrector también valora el vocabulario histórico específico. No es lo mismo decir «echaron al rey» que «se produjo la abdicación de Alfonso XIII tras el triunfo electoral de las candidaturas republicanas en las elecciones municipales de abril de 1931». La precisión en el lenguaje demuestra dominio del tema.

Análisis de fuentes históricas

Te presentan una fuente primaria (un texto de la época, un mapa, una gráfica, un cartel de propaganda) y te piden que la analices. Normalmente debes: clasificar la fuente (tipo, autor, fecha, contexto), explicar las ideas principales, relacionarla con el contexto histórico y valorar su importancia o fiabilidad.

Para el análisis de textos, sigue siempre este esquema: primero identifica de qué trata y quién lo escribió; después explica las ideas clave del texto con citas breves; luego contextualiza (qué estaba pasando en España en esa fecha); y finalmente valora la relevancia de la fuente. No te limites a parafrasear el texto — el corrector quiere que demuestres conocimiento histórico más allá de lo que dice el documento.

Para mapas y gráficas, describe lo que ves (tendencias, datos destacados), relaciónalo con el período histórico y explica las causas de lo representado. Por ejemplo, si te dan una gráfica de emigración durante el franquismo, debes explicar el éxodo rural, el desarrollismo y las consecuencias sociales.

Un error habitual en el análisis de fuentes es limitarse a parafrasear el texto sin aportar conocimiento propio. El corrector ya ha leído el texto; lo que quiere ver es que tú puedes ir más allá del documento y demostrar que conoces el contexto histórico. Si un discurso de Azaña menciona la reforma del ejército, tú debes explicar por qué era necesaria, qué resistencias encontró y qué consecuencias tuvo.

Preguntas cortas de contextualización

Suelen ser 2-4 preguntas breves (de 0,5 a 1,5 puntos cada una) donde te piden definir un concepto, situar un hecho en su contexto o explicar brevemente un proceso. Ejemplos típicos: «Explica qué fue el caciquismo», «Sitúa cronológicamente el Sexenio Democrático», «¿Qué fueron los Pactos de la Moncloa?».

Para estas preguntas, la clave es ser conciso pero completo: define el concepto, da la fecha o período, explica brevemente su importancia y, si puedes, relaciónalo con un proceso más amplio. No escribas medio folio para una pregunta de 1 punto: 5-8 líneas bien redactadas son suficientes.

Prepárate una lista con los 25-30 conceptos más frecuentes (caciquismo, desamortización, autarquía, desarrollismo, Pactos de la Moncloa, Estado de las autonomías, sufragio censitario, pronunciamiento, etc.) y redacta definiciones breves pero completas. Es un ejercicio que te lleva una tarde y te puede dar varios puntos fáciles en el examen.

Para cada concepto, sigue este formato: qué es, cuándo se produjo o aplicó, y por qué fue importante. Por ejemplo: «El caciquismo fue un sistema de control electoral propio de la Restauración (1876-1923) por el cual los caciques locales manipulaban los resultados electorales para garantizar el turno de partidos. Su existencia impedía que las elecciones reflejaran la voluntad real de los votantes y fue una de las causas del desprestigio del sistema político». Con esta estructura, cualquier pregunta corta queda bien resuelta.

Cómo puntúa el corrector

Los criterios de corrección suelen valorar: precisión cronológica (fechas correctas), uso de vocabulario histórico, capacidad de argumentación (causas y consecuencias, no solo hechos), estructura clara del texto y ausencia de errores graves. Un desarrollo bien estructurado con algunos hechos clave puntúa más que un texto largo y desordenado con muchos datos sueltos.

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Cómo estudiar Historia para la PAU

Esquemas cronológicos: tu herramienta principal

Historia es una asignatura donde la cronología lo es todo. Para cada bloque del temario, haz un esquema que incluya: fechas clave, personajes principales, hechos fundamentales y relaciones causa-efecto. No hace falta que sea bonito, pero sí que sea visual y que puedas recorrerlo de un vistazo. Nuestra metodología de trabajo se basa precisamente en este tipo de herramientas de síntesis.

Un buen esquema de la Segunda República, por ejemplo, debería incluir: proclamación (14 abril 1931), Constitución de 1931, bienio reformista (1931-33, con las reformas agraria, educativa, militar y religiosa), bienio conservador (1933-35, CEDA, revolución de Asturias), Frente Popular (febrero 1936) y el golpe de Estado de julio de 1936. Con este esquema como base, puedes desarrollar cualquier pregunta sobre el tema.

Para el Franquismo, un buen esquema cronológico sería: posguerra y represión (1939-45), aislamiento internacional (1945-53), acuerdos con EE.UU. y apertura parcial (1953-59), Plan de Estabilización y desarrollismo (1959-73), crisis y muerte de Franco (1973-75). Si además añades en cada fase los rasgos económicos y sociales más relevantes, tendrás un esquema que te sirve tanto para el desarrollo como para fuentes.

Para aprender técnicas de estudio que aplican a todas las asignaturas, consulta nuestros consejos sobre cómo preparar la selectividad.

Practica la redacción de temas con cronómetro

El mayor error de los estudiantes de Historia es estudiar leyendo apuntes pero nunca practicar la escritura. En el examen tienes que redactar un ensayo largo en 40-50 minutos, y eso es una habilidad que solo se entrena practicando. Coge un tema de examen, pon el cronómetro y escribe como si estuvieras en la PAU.

Al principio te costará: te quedarás en blanco, te faltará tiempo o te saldrá un texto desorganizado. Es normal. Con 6-8 ensayos practicados, verás una mejora enorme. Utiliza los temas de exámenes oficiales de Historia de la PAU como base para tus ensayos de práctica. Después de cada práctica, revisa con tus apuntes: ¿olvidaste algún hecho clave? ¿La estructura era clara? ¿Usaste vocabulario histórico? Lo importante es entrenar el formato del examen, no solo memorizar contenidos.

Un consejo práctico: al empezar a escribir un tema, dedica los primeros 3-4 minutos a hacer un esquema rápido en un borrador (las fechas clave, los puntos que quieres tocar, el orden). Así evitas el problema de dejarte hechos importantes o de perder el hilo a mitad de la redacción. Gestionar bien el tiempo es una habilidad que se entrena, igual que el contenido.

Aprende a analizar fuentes históricas

Muchos estudiantes ignoran la parte de fuentes porque piensan que es «improvisable». Error. El análisis de fuentes tiene un método que se puede aprender y que, una vez interiorizado, te da puntos de forma bastante predecible. El esquema es siempre el mismo: clasificación (tipo de fuente, autor, fecha, destinatario), ideas principales (qué dice el texto, con citas breves), contextualización (qué estaba pasando en España en ese momento) y valoración (por qué es importante esta fuente, qué nos revela). Practica con 4-5 textos de exámenes anteriores y verás que el procedimiento se repite.

Un truco: cuando analices un texto, subraya las palabras clave y relaciónalo mentalmente con el período que ya conoces. Si el texto menciona «reforma agraria» y «latifundios», automáticamente sabes que habla de la Segunda República. Esa conexión entre la fuente y tu conocimiento del tema es lo que el corrector quiere ver. Puedes encontrar fuentes y exámenes en nuestra sección de exámenes de selectividad resueltos.

Practica especialmente con textos constitucionales (1812, 1876, 1931, 1978) y con discursos políticos de figuras clave (Primo de Rivera, Azaña, Franco, Suárez). Son las fuentes más recurrentes en los exámenes y, una vez que dominas el método, el análisis se convierte en una de las partes más previsibles del examen.

Si además quieres mejorar tu capacidad de redacción para el examen, consulta nuestro artículo sobre el texto argumentativo en selectividad. Aunque está orientado a Lengua, las técnicas de argumentación y estructura son directamente aplicables a los desarrollos de Historia.

Plan del último mes

Organiza tu preparación final de forma realista. Historia requiere constancia diaria, no maratones de última hora.

Semana 1: Repaso de los 5 bloques con esquemas cronológicos. Dedica un día a cada bloque, priorizando los tres temas estrella (República/Guerra Civil, Franquismo, Transición). Haz fichas con las 20-25 fechas imprescindibles.

Semana 2: Redacción de 3-4 temas de desarrollo con cronómetro (uno cada dos días). Corrige comparando con modelos de respuesta o con tus apuntes. Identifica qué temas te salen peor y refuérzalos.

Semana 3: Haz 2 simulacros completos en condiciones reales. Practica también el análisis de 2-3 fuentes históricas. Repasa las preguntas cortas más frecuentes (definiciones de conceptos clave).

Semana 4: Repaso final con esquemas y fichas de fechas. Un último simulacro a principios de semana. Los días previos al examen, solo repasa lo que ya sabes. No intentes aprender temas nuevos a última hora. Consulta nuestros consejos para el día del examen.

Recuerda que Historia es una asignatura donde la constancia pesa más que las sesiones maratonianas, algo que también subrayamos en nuestra guía sobre cómo funciona la selectividad paso a paso. Es mejor estudiar 45 minutos al día durante un mes que 8 horas seguidas el fin de semana anterior. Tu cerebro necesita tiempo para consolidar fechas, nombres y relaciones causales. Si necesitas estructurar tu preparación general, revisa también nuestro artículo sobre cómo elegir asignaturas de fase voluntaria para optimizar tu estrategia completa de selectividad.

Consulta nuestro curso de Historia para selectividad si necesitas esquemas completos, ensayos modelo y simulacros corregidos por profesores.

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